Por qué dejar el calzado boca abajo es la superstición uruguaya que nadie se atreve a ignorar
Era una tarde calurosa en el barrio de Pocitos cuando, sin pensarlo dos veces, me saqué las alpargatas y las dejé tiradas junto a la cama. Una quedó perfecta, la otra, traicionera, aterrizó boca arriba, mostrando su suela gastada al techo. Mi tía abuela, que estaba de visita, pegó un grito que me dejó helado:…
