Por qué saludar a través del umbral de la puerta es el tabú que los polacos más respetan
Me quedé petrificado en la entrada, con la mano extendida y una sonrisa que se congeló al instante. Recuerdo perfectamente aquel invierno en Varsovia cuando intenté saludar a Marek, mi anfitrión, mientras yo aún estaba en el rellano y él dentro de su casa. Su reacción no fue un apretón de manos, sino un salto…
